En pocas palabras, la quiropráctica me permite el poder continuar con mi estilo de vida, seguir haciendo lo que mas me gusta, que es la práctica del fisioculturismo a nivel de competición.

Actualmente tengo treinta y cuatro años y desde los seis años siempre he practicado deporte a nivel competitivo, de pequeño eran las artes marciales, pero no fue hasta los diecisiete años que me introduje de pleno en el mundo del culturismo.

Desde pequeño siempre me apasionó el culto al cuerpo, afición que comparto con mi padre, practicante de culturismo, y artífice de mi gran afición a este deporte.

Con veintiún años, y después de un largo periodo de dolores en la zona lumbar, me diagnosticaron un hernia discal, demasiado joven para padecer una lesión de este tipo, producida por la práctica del culturismo? No creo que fuera el factor principal, pues desde muy pequeño era propenso a sufrir molestias en la zona lumbar.

Ante tal diagnostico, me preguntaba si podría seguir practicando mi deporte, cosa que no tenían claro ni los propios médicos. Unos aconsejaban que lo dejara y me dedicara a algo más suave y otros que no lo dejara de practicar nunca ya que la musculatura hacia de refuerzo a la columna vertebral, evitando así que todo el peso recayera en la zona lumbar.

Evidentemente y con mis objetivos claros me decante por la segunda opción, llegando a debutar en el año 2010 en mi primera competición de fisioculturismo.

En el 2016 debuto como competidor internacional, llegando a formar parte de la selección española.

Es en este momento, cuando mi carrera deportiva estaba en pleno auge, que mi lesión me recordó, muy amablemente, que los excesos se pagan. Pensé que se había acabado todo, hasta aquí había llegado, demasiado esfuerzo diario de largos entrenamientos. Llegó un punto que no podía caminar, incapaz de lavarme la cara sin apoyarme con las manos, solo sentía una impotencia terrible de verme incapaz de realizar acciones cotidianas de la vida.

Desesperado y a punto de pasar por una intervención quirúrgica después de haber probado muchas terapias y conociendo los riesgos que esta conlleva, conozco a Jaime, un gran profesional de la quiropráctica.

Cinco meses son los que llevo en manos de Jaime y la quiropráctica.

Solo puedo decir que he vuelto a recuperar mi motivación. Vuelvo a mis entrenamientos diarios. Mi rendimiento físico vuelve ser óptimo incluso mejorando en algunos aspectos. De manera indirecta el sentir un dolor constantemente afectaba a mi humor y a mi día a día, en resumen: VUELVO A SER YO.

 

Jose Pérez